La campaña del muro fronterizo: “idea progresista” de la fuerza nacional

Serie de publicaciones de artículo: 

República Dominicana y Haití: Entre la fraternidad y la doctrina del conflicto- parte 4 – Autor: Matías Bosch Carcuro

Subtítulo original: El muro fronterizo o el negocio de la demagogia en Rep. Dominicana

Nazionalistas progresistas en defensa de la patria
Nazionalistas progresistas en defensa de la patria

¿Por qué el empeño en tratar un tema tan serio y delicado dejando de lado las explicaciones racionales y apelando a términos como “ilegales”, “parturientas” (madres que dan a luz) y hasta “invasión”, que lo primero que logran es des-humanizar y criminalizar al inmigrante? ¿Por qué insistir en la inmigración como explicación de los déficit en servicios públicos, incluso abultando datos sin base, y no mejor preguntarse, por ejemplo, porqué en República Dominicana la salud y la educación del Pueblo cuenta tan sólo con el 6.3% de toda la inmensa riqueza producida, un magro 6.3% que es el propio Pueblo quien lo financia con el cuarto IVA más alto del continente y una deuda pública que supera ya en el 50% del PIB?

¿Qué decir sobre todos los ahogados y comidos por tiburones en el Canal de La Mona acaso tratando de “invadir Puerto Rico”? ¿Cómo no hablar de los cientos de jóvenes dominicanos que se incorporaron en la invasión yanqui en Iraq y Afganistán buscando la recompensa de “la ciudadanía americana”  prometida por George W. Bush en su “War on Terror” y que hasta murieron en el intento, como le pasó al joven Juan Alcántara con el solo objetivo de luego ser policía, poder estudiar y que su hija tuviera una vida asegurada?

Y ahora, sobre este fardo de prejuicios y conceptos alienantes, un grupo de dirigentes políticos, congresistas, periodistas y hacedores de opinión han decidido pedirle a la ciudadanía 1 millón de firmas para apoyar la construcción de un muro fronterizo.

Un reciente reporte del Observatorio Político Dominicano detalla cómo en las cinco provincias que hacen frontera con Haití, “el 53 % de los hogares aún usa letrina y peor aún, el 17 % no tiene ningún tipo de servicio sanitario. En cuanto al combustible que utilizan para cocinar, el 23 % todavía cocina en leña y el 10 % con carbón. El 64 % de los hogares de la frontera no tiene servicio de agua dentro de la casa, el 48 % tiene paredes construidas de madera u otro material de menor calidad y 14 % posee piso de tierra. De igual forma, el 17 % de las viviendas no tiene acceso al suministro público de energía eléctrica, por lo que sus habitantes tienen que suplir sus necesidades de alumbrado con el uso de lámparas de gas (propano o kerosene) o abastecerse de una planta eléctrica propia”.

En cuanto a desarrollo productivo y fuentes de empleo, pese a que existe una ley desde 2001 con amplios privilegios para quienes inviertan en esa zona, tan sólo 95 empresas se han acogido e instalado allí, generando menos de 10 mil puestos de trabajo. En provincias como Independencia y Bahoruco los empleos en aquellas empresas acogidas a la ley de desarrollo fronterizo no representan más que el 2% y 1% del total de las personas ocupadas. Hay que decir que el 74% de esos puestos son ocupados por dominicanos, por lo cual la presencia de fuerza de trabajo inmigrante no es la variable determinante en la miseria generalizada y la falta de empleos decentes, estables y bien pagados.

Vinicito se preocupa por la frontera
Los Vinchos se preocupan por la frontera

Y si de seguridad fronteriza se trata, el mejor parámetro es el presupuesto asignado al Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (CESFRONT). En 2011 el Cuerpo Especializado de Seguridad del Metro (CESM) contaba con un presupuesto de 109 millones de pesos, mientras el CESFRONT apenas contaba con 77 millones de pesos. En todos los años siguientes, incluyendo 2015, el presupuesto del CESM ha seguido siendo más alto que el del CESFRONT, al que sólo corresponde el 1.15% del presupuesto asignado al Ministerio de Defensa.

Consultando con un ingeniero especializado en obras civiles, se llegó a la conclusión de que un muro de hormigón armado y 6 metros de altura que cubra los 382.8 kilómetros lineales de frontera domínico-haitiana, a razón de 5225 pesos el metro cuadrado, le costaría al Pueblo dominicano unos 12 mil millones de pesos, esto es unos 260 millones de dólares.

Entiéndase bien: 260 millones de dólares. Esto es prácticamente la misma cifra que el sector privado ha invertido en crear empresas en la zona fronteriza entre 2001 y 2015; el 80% de todo el apoyo en exenciones tributarias que el Estado y el pueblo han dado para estimular la instalación de empresas en esas cinco provincias; el 60% del presupuesto del Ministerio de Defensa; el 37% del presupuesto anual de todo el Ministerio de Interior y Policía; 52 veces el presupuesto anual del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza; 18 veces el presupuesto anual de la Dirección General de Migración; prácticamente el 50% de todo el gasto nacional de 2015 en construcción de nuevas escuelas públicas; un 50% más que todo lo que el Estado gastará este año en viviendas y servicios comunitarios a nivel nacional. El equivalente a 1 millón de veces el costo de la canasta básica de sobrevivencia de los que sufren la pobreza en Rep. Dominicana. Todo eso abonado a un muro que atraviese cinco provincias donde hay más letrinas que sanitarios, más cubetas que acueductos y más ranchetas que casas dignas.

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