Política de desnacionalización en RD: inspiración de Donal Trump

Serie de publicaciones de artículo: 

República Dominicana y Haití: Entre la fraternidad y la doctrina del conflicto- parte 3 – Autor: Matías Bosch Carcuro

Subtítulo original: ¿Y si Donald Trump imitara la política de desnacionalización que se aplica en República Dominicana?

 

Depende si el "ilegal" es suizo o haitiano
Depende si el “ilegal” es suizo o haitiano

 

Recientemente Donald Trump lanzó una propuesta que causó alarma en muchos sectores: modificar la Constitución de Estados Unidos (Enmienda XIV) con el objetivo de que los hijos(as) de inmigrantes que no estén documentados no tengan derecho a ser estadounidenses por nacimiento. Su discurso agita el supuesto “peligro” de que el país se está llenando de inmigrantes, especialmente latinoamericanos, y que sus hijos tienen plenos e iguales derechos como cualquier otro nacido en Estados Unidos, de acuerdo a la Constitución. Actualmente se cuentan en ese país unos 11 millones de inmigrantes no autorizados.

Al hacer esa propuesta, Donald Trump tal vez se entere de que en su pequeña vecina República Dominicana tiene una formidable referencia para su nueva idea, incluso inspiración para llevarla a cabo con más fundamentalismo y extremismo en caso de ganar la presidencia.

Sí, porque en 2010 la nueva Constitución dominicana incorporó la misma cláusula que propone el multimillonario pre-candidato. Y hace exactamente dos años, el Tribunal Constitucional dominicano fue mucho más lejos. Violando la Constitución actual y las anteriores, produjeron la sentencia 168-13 que aplicó la nueva norma de 2010 en un viaje en el tiempo hasta 81 años hacia atrás, decidiendo que todo dominicano hijo(a) de inmigrantes indocumentados y que haya nacido desde 1929 en adelante, DEJABA DE SER lo que era: DOMINICANO, tuviera o no papeles que así lo consignaran. Es decir una política de privación de derechos hacia adelante y de desnacionalización en masa hacia atrás. Todo esto en aras de, supuestamente, “defender la nacionalidad” e impedir que la nación sea “fusionada”, “destruida” o “diluida”.

Hoy se calculan en más de 50 mil las personas que nacieron en República Dominicana bajo la Constitución anterior y que no tenían registro de nacimiento por las precariedades del Estado dominicano; son miles de seres humanos que nunca en su vida tendrán derecho a la identidad ni a la nacionalidad. Casi 30 mil personas más, descendientes de un progenitor extranjero inmigrante y un progenitor dominicano, aún en 2012 carecían de acta de nacimiento. Se estiman en alrededor de 129 mil las personas que desde fines de los años noventa han estado sometidas a políticas y procedimientos que arrebatan el derecho a la identidad y la nacionalidad, con el criterio exclusivo de ser hijo de inmigrantes, especialmente si su apellido es “haitiano”. Una espantosa sigla se estuvo utilizando para marcar los documentos de estas personas: “H.H.”: hijo de haitiano.

Asimismo, la Junta Central Electoral, que administra el registro civil del país, maneja tres tipos de registro de nacimiento de hijos extranjeros, dos de los cuales están absolutamente al margen de la ley. En ellos se han registrado más de 25 mil nacimientos, algunos de manera retroactiva y en muchos casos a hijos de padres dominicanos con el criterio práctico de registrar en esos libros por la nacionalidad de la madre, en abierta violación a las leyes y la Constitución.

Al analizar la Encuesta Nacional de Inmigrantes de 2012, se pueden estimar en más de 28 mil personas que estarían quedando en condición de absoluta apatridia, habiendo nacido en suelo dominicano y bajo la Constitución previa a 2010, que les reconocía nacionalidad sin importar la condición migratoria de sus padres.

Pero la doctrina del conflicto y el terror a la “invasión haitiana”, que trata al inmigrante como parte de un complot y un conglomerado con planes de “quitar” y “ocupar” República Dominicana, encierra otra gran contradicción: los dominicanos y dominicanas son un pueblo con una enorme cantidad de población migrando por el mundo.

Haciendo un ejercicio de imaginación ¿Qué pasaría con los dominicanos en Estados Unidos si Trump lograra ganar y seguirle la corriente a las políticas desnacionalizadoras del Tribunal Constitucional y la Junta Central Electoral, aplicadores de una auténtica limpieza étnica y clasista?

- Su nombre completo, señor                                     - Ray Donald Trump Guevara
– Su nombre completo, señor – Ray Donald Trump Guevara

Según IndexMundi, de 221 países Haití está en el puesto 190 de los países que menos población reciben y más población sale al exterior, con una pérdida poblacional por migraciones de -4.12. República Dominicana no está en ese nivel, pero su puesto es el 164: la población dominicana migrante es superior a la población que llega al país, dando como resultado una pérdida de población de -1.93. Colombia, nación azotada por una guerra interna de más de 50 años, con millones de desplazados, muertos y desaparecidos, está en el puesto 139, es decir, 35 lugares mejor que Rep. Dominicana.

Según datos de la ONU, ya en 2013 el 11.4% de la población haitiana y el 11.5% de la población dominicana habían migrado. Según el gobierno de EE.UU., entre 2000 y 2009, 203 mil haitianos y 291 mil dominicanos se hicieron residentes permanentes en Estados Unidos; 132 mil haitianos y 217 mil dominicanos se naturalizaron estadounidenses entre 2003 y 2012.

Siguiendo con el ejercicio, se puede decir que en 2009 el 73% de los dominicanos que vivían fuera del país estaba en Estados Unidos. En 2008, 851,754 eran dominicanos inmigrantes de primera generación (52%) y 616,787 (42%) de segunda generación, es decir nacidos en Estados Unidos. Valga decir que sin haber una frontera terrestre ni archi-desorganizada como la que hay entre R.D. y Haití, los inmigrantes dominicanos en EE.UU. duplican la cantidad de inmigrantes haitianos que se detectaron en R.D. en el Censo 2010 y la Encuesta Nacional de Inmigrantes de 2012. Asimismo, los hijos de dominicanos nacidos en Estados Unidos casi triplican la cantidad de hijos de uno o de ambos padres haitianos que viven en República Dominicana.

En el mismo 2009 la población dominicana en Estados Unidos llegó a ser una de las cinco más importantes entre la población hispano-latina en ese país, pasando de 1,041,190 (año 2000) a 1,468,542 (2008). Esto es un aumento espectacular de 41% en tan sólo ocho años. La edad promedio de los dominicanos era 29 años.

Entre 1961 y 2009, las autoridades norteamericanas admitieron en su territorio a 1,095,976 dominicanos y dominicanas inmigrantes documentados, de los cuales la inmensa mayoría (854,549) llegó y fue aceptada entre 1981 y 2009. Es decir ha habido un éxodo masivo impresionante, que cubre tanto épocas de crisis como de supuesto auge económico en R.D.

En 2005 el total de dominicanos de primera generación era 739,802 y el 45.7% de ellos se había naturalizado estadounidense, cambiando su nacionalidad dominicana por la de EE.UU., con iguales condiciones y privilegios que cualquier otro de “nacimiento”. Es decir, el éxodo masivo ha sido también una numerosa incorporación al estatus de estadounidense como opción de muchos dominicanos, más allá de la mera residencia permanente o temporal, y no han encontrado trabas de índole “anti-fusión”.

Ese éxodo y asimilación a la sociedad norteamericana no ha sido idílico ni de cuentos de hadas. Entre 1983 y 2004, es decir en 21 años, la Guardia Costera de Estados Unidos reportó haber detenido 25,724 dominicanos intentando llegar por mar a Puerto Rico. Esto es, todos aquellos que no lograron llegar a Borinquen y no naufragaron ni desaparecieron en el mar, cuya cifra es absolutamente desconocida.

Al analizar los datos migratorios, se puede estimar en alrededor de un 25% de los dominicanos que residen en Estados Unidos han estado viviendo allí en condición de indocumentados. República Dominicana se ubica en el número 6 entre los 25 países con más población inmigrante indocumentada en Estados Unidos, por encima de Haití, Jamaica, Nicaragua, y países tan grandes como Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, por mencionar sólo países latinoamericanos.

Suponiendo que Donald Trump logre ganar las elecciones y siga el ejemplo de los supuestos nacionalistas dominicanos, obteniendo modificar las reglas de nacionalidad en EE.UU., de un sopetón 158,197 hijos de dominicanos hoy estadounidenses de pleno derecho, que estudian, trabajan y envían dinero a sus familiares, serían despojados de su nacionalidad, su identidad y su derecho a una vida digna. Tal y como ha pasado con miles y miles de dominicanos(as) víctimas de las medidas que se les vienen aplicando desde hace casi 20 años y la arbitraria sentencia 168-13.

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