Policia Dominicano con Haitiano

Policia Dominicana

Es Martes por la tarde, me encontraba sentado en unos escalones frente a mi trabajo y por la calle caminaba un joven aproximadamente de algunos 22 años de piel oscura, 5.6 pulgadas de estatura, de largas extremidades, delgado y de algunas 140 libras, con un corte de pelo estilo Cocolo, orejas pequeñas, ojos achinados, narices anchas, de perfecta dentadura muy blanca, labios gruesos, y vestía bien a la moda y resaltaba su arete en la oreja izquierda, bermuda ancha, poloche ancho y sus tenis de color blanco y por supuesto lucían muy nuevos, cuando al pasar frente a mí donde me encontraba descansando, me fijaba como caminaba con lo natural de su estilo, lo hacia resaltar por la seguridad que mostraba al hacerlo.
– ¿Dime, Cocolo, qué lo qué, cómo estás?
– No muy bien, estoy sin trabajo.
– ¿Cómo te llamas?
– Antonio Pérez
– ¿Qué se hace en este taller? Preguntó Antonio
– Fabricamos y confeccionamos ropa interior, de adultos y niños, para damas y caballeros. Yo soy el hijo del dueño y soy policía
– ¿Te gustaría trabajar aquí?
– Sí señor, dígame que tengo que hacer
– Regresa mañana para que hablemos, pero dime donde vives.
– Vivo en el sector de Herrera, soy hijo de un hombre dominicano y mi mamá es haitiana y he trabajado en el mercado haitiano en el sector San Carlos en el mercado Haití Chiquito, tengo muchos clientes.
– Qué bien Antonio, mi nombre es Joel, ven mañana a las 7:00 A.M. que te daré trabajo.

Luego que Antonio se marchó, entré al taller y hablé con mi papá y le dije mañana tendremos un nuevo empleado.
– ¿Cómo que tendremos un nuevo empleado?
– Sí, papi, es un joven haitiano.
– ¿Y, qué sabe hacer él?
– El será el vendedor en el pequeño mercado haitiano en San Carlos.

Al siguiente día, cuando Antonio regresó al taller muy puntual por cierto con todas las buenas intenciones de trabajar, lo primero fue de manera sencilla, le hice una propuesta sin ni siquiera entrevistarlo.
– Antonio, ¿te gustaría aprender a operar las maquinas de coser?
– ¡Sí!
– Pero, hay una condición.
– Dígame, Señor
– Tienes que llevarme al mercado contigo a conocer tus clientes y partiremos ganancias por las ventas.
– Sí, Señor, pero yo no tengo dinero para comprar las mercancías, tienes que fiarme la primera compra.
– ¡No hay problemas, empezamos hoy!
– ¡Gracias, Señor!

El siguiente lunes, sacamos gran producción después de una semana larga de trabajo, con la primera producción fuimos al mercado con 150 docenas de pantaloncillos de hombre y 75 docenas de pantaloncillos de niños, salimos a las 2:00 P.M: del taller, fuimos al mercado y regresamos con las manos vacías y los bolsillos llenos de dinero.

Le dije: Antonio, ¡te has convertido en mi socio!
– ¡Claro que sí, Joel, usted es mi amigo!

En la segunda producción, aumentó un 50% en producción y fuimos ampliando el taller y empleamos dos operarios mas y Antonio aprendió rápido a operar las maquinas y tuvimos que emplearlo como operario también aunque sus operaciones en las maquinas eran sencillas, yo prestaba servicio en la estación policial mas cercano y cuando salía de mi servicio, me iba al taller a trabajar y siempre salíamos al mercado a vender de tarde, un día fuimos a su casa, y le dije: pero, cuando yo estoy de servicio, paso por aquí.
– Entonces, cuando le toque, venga a cenar a mi casa.
– ¡OK, socio! Me voy, nos vemos mañana en el taller.
– ¡Buenas noches!

Luego nuestra relación como amigo fue creciendo, ya no éramos solo socios, casi éramos hermanos.

Al pasar el tiempo, unos tres años de trabajo juntos en el taller y en el mercado y durante ese tiempo, él estuvo ahorrando y una noche, yo me encontraba de servicio de patrulla en la calle, fui a visitar su casa, me dijo:
– Socio, ¡me voy mañana!
– ¿Para dónde?
– Regreso a mi país y no sé cuándo regreso.

Fue una noticia dura, no vacilé en decirle:
– No te valle, te vamos a aumentar!
– Lo pensaré, nos vemos mañana.

Al día siguiente, nos quedamos esperando y nunca regresó.

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2 comentarios en “Policia Dominicano con Haitiano

  1. Esta historia parecida a una pelicula haitiana ” Pluie du vent”, en la cual me aprendí mucho cuando uno tiene una determinacion de lo quiera realmente. No es tan facil que hayan personas asi en la sociedad, sabemos que estamos en un país extranjero, no importa el numero de tiempo, siempre somos extranjeros y nos tratan como extranjeros. Entonces tenomos que pensar donde venimos para desarrollar nuestro propio ambiente (nuestra querida Haití)..
    Arg. Patricio

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    1. Hey Agrónomo Patrick,

      Saludo mucho tus comentarios, estoy muy animado de poder recibir esos pensamientos a esas páginas. Tu vas a ser una estrella, o ya lo es, porque eres la Primera persona a comentar en un articulo del blog. Te reto a que puedas seguir así, para poder alentar y ayudar con tus ideas a todos nosotros que somos desubicados en esta isla y aun mas lejos de ella.

      Pienso que a la película a que tu refieres es “Pluie d´Espoir”, y estoy muy de acuerdo contigo. Es casi la misma historia, !qué orgullo nos da de ver una persona que tiene una convicción asi como lo es Toussaint, ojalá todos nosotros podamos ser así! (aunque se trate de una película, pero hay historia verdadera como esa).

      Gracias por tus comentarios, y Muy buena bienvenida al blog!

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